2014(e)ko urriaren 27(a), astelehena

Cayendo en rutinas (baloncestísticamente hablando)

Parece que ha pasado ya mucho tiempo desde aquellas tardes de final de verano donde te tenias que ir corriendo de la piscina porque tenías que ir a entrenar. Aún con el ritmo vacacional más de uno llegábamos media hora antes en el mejor de los casos, y media hora tarde en el peor de ellos. Pero eso ya lo hemos dejado atrás y estamos inmiscuidos en las tan odiadas rutinas, aunque quizás no sean tan odiadas cuando nos referimos a las rutinas baloncestísticas.

Agotadoras rutinas que acabarían conmigo de no ser por la locura y el amor que le tengo a este deporte, y en parte también a los cafés, si no ¿de que iba a estar yo ahora escribiendo esto? Pero si, dramatismos aparte, el día a día resulta agotador. Ya sabía donde me metía a principio de temporada y mentiría si dijera que esto me ha pillado por sorpresa pero ¿qué cabía esperar cuando entrenas a dos equipos y juegas en otro?

Esto hace que los únicos momentos de descanso que uno tiene, los fines de semana, estén también :repletos de baloncesto. Sábados en los que el despertador suena a las 7:30 y se apaga a las 2 de la madrugada. Sábados en los que se han vivido 2 partidos como entrenador, 1 como espectador y otro como oyente. El domingo sin embargo podemos dormir más, solo nos tenemos que levantar a las 8 de la mañana para ir a jugar un partido en el que, si le sumas la carga del día anterior, acabas echo polvo. Y eso que todavía no me he animado a ir a ver a ningún amigo ni a ninguno de los equipos del club, que también tengo muchas ganas de ver.

Así que como ya he dicho, hemos caído en las rutinas, baloncestísticas, pero rutinas. Todas esas ilusiones y ganas de empezar iniciales se han transformado en trabajo, trabajo, trabajo y más trabajo. Es pronto para evaluar, pero se dibuja una sonrisa en mi cara al ver que ese trabajo empieza a dar sus primeros frutos; los primeros de muchos esperemos. Aunque a estas alturas ya hayamos recibido algún varapalo que otro no es momento de lamentaciones, esto acaba de empezar y hay mucho, pero que mucho más trabajo por delante.

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